Columna sobre Política y Relaciones Internacionales, 15 de Agosto de 2026

Materias primas, redes y proyectos problemáticos: el avance desigual de China en Chile

Por R. Evan Ellis

 

Introducción

Las sanciones de EE. UU. contra el exministro de Transportes y Telecomunicaciones de Chile Juan Carlos Muñoz por la adjudicación no transparente de un cable de datos transpacífico a un consorcio liderado por China Mobile resaltaron las sensibilidades estratégicas en torno a las actividades de la República Popular China (RPC) en Chile.  Ciertamente, la posición comercial de la RPC en Chile, y la influencia y las redes asociadas que ha construido allí, son notables, aun cuando en el balance general, EE. UU. sigue siendo un socio comercial más importante en inversión y comercio de servicios.  Las actividades de la RPC incluyen 20 mil millones de dólares en infraestructura prevista y otros proyectos, además de la compra del 39% de las exportaciones chilenas, principalmente cobre.
En noviembre de 2026, el presidente Kast viajará a China para participar en la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), en un viaje que podría incluir una visita de Estado con el presidente de China Xi Jinping y la firma de nuevos compromisos para avanzar en la cooperación entre China y Chile.
Las compras chinas de materias primas chilenas y la promesa de futuros beneficios comerciales y de otro tipo han generado fuertes incentivos para que algunos sectores del gobierno pro-estadounidense de José Antonio Kast protejan las relaciones positivas con China.  Célebremente, en marzo de 2026 el canciller chileno Francis Pérez McKenna publicó en Twitter dos fotografías separadas pero casi idénticas, posteriormente eliminadas de internet, en las que aparecía estrechando la mano del embajador chino Niu Qingbao, y por separado la del embajador estadounidense Brandon Judd, sugiriendo el deseo de su gobierno de mantener una relación “equilibrada”.  Sin embargo, ese “equilibrio” podría confundir, discutiblemente, una equivalencia de gestos simbólicos con la búsqueda de Chile de sus intereses nacionales soberanos mediante una aplicación imparcial y transparente de sus leyes y procedimientos en cada decisión individual, basada en lo que conviene a los intereses nacionales de largo plazo.  De hecho, los antecedentes muestran que, si bien la RPC continúa extrayendo grandes volúmenes de cobre y otros minerales estratégicos de Chile con escaso valor agregado, cuando el país ha aplicado objetivamente sus sólidas instituciones y su marco legal, el resultado ha sido numerosos proyectos chinos cancelados, congelados y problemáticos.
En su favor, Pérez McKenna, tras una reunión en julio de 2026 con el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, calificó a EE. UU. como el “socio estratégico más importante” de Chile, aunque sus esfuerzos por mantener el “equilibrio” ya se habían convertido en un meme.
A principios de agosto de 2026, el autor viajó a Santiago, Chile, para una serie de reuniones y conversaciones con expertos en las actividades de la RPC en Chile.  Este artículo refleja los aportes de dichas conversaciones y de la investigación de respaldo.

 

La influencia de China sobre las importaciones de materias primas chilenas

La relación comercial más significativa de la RPC con Chile, y su principal fuente de influencia sobre el país, es sin duda la compra de los productos mineros y agrícolas de la nación.  En 2025, la RPC compró aproximadamente el 52% del cobre chileno a través de la estatal chilena CODELCO, además de aproximadamente el 67% de su litio.  En el sector agrícola, aproximadamente el 87% de las cerezas chilenasse destina al mercado chino.  La RPC es también el destino del 10% de las exportaciones de vino chilenas.
Como se señaló anteriormente, la dependencia de Chile respecto de la RPC para absorber una porción tan sustancial de sus exportaciones es, sin duda, un factor clave en su deseo de evitar acciones que provoquen excesivamente a la RPC, incluso mientras el gobierno de José Antonio Kast, afín a Washington, busca cortejar a Estados Unidos.

 

El avance de China en los sectores digital, eléctrico y de vehículos eléctricos de Chile

Más allá de las compras de materias primas y productos agrícolas chilenos, los sectores en los que las empresas chinas han avanzado con mayor éxito en el país son, sin duda, la conectividad eléctrica, los vehículos eléctricos y la infraestructura digital.
En el sector eléctrico, mediante una serie de adquisiciones realizadas durante la última década, las empresas chinas han llegado a controlar una parte importante de la infraestructura eléctrica del país.  La adquisición por parte de China State Grid de CGE y Chilquinta le otorga el control del 57% de la distribución en Chile.  Esto se complementa con la adquisición por parte de China Southern Power Industrial Corporation (SPIC) de una participación del 27% en Transelec de Chile.
Las empresas automotrices chinas, encabezadas por BYD, representan más de las ¾ partes de los vehículos eléctricos a batería vendidos en Chile, y el 50% del mercado chileno de vehículos híbridos eléctricos.  En transporte público, la capital chilena, Santiago, alberga actualmente más autobuses eléctricos chinos que cualquier ciudad fuera de la RPC.  La ciudad chilena de Copiapó tiene la distinción de contar con una flota de transporte público compuesta en un 100% por autobuses eléctricos suministrados por la RPC.
En el sector digital, aunque firme oposición estadounidense logró frenar el “Cable Exprés China-Chile” del consorcio liderado por China Mobile, las empresas chinas Huawei, ZTE, Honor, Oppo y Xiaomi dominan el mercado de teléfonos inteligentes y otros equipos en Chile, y son comercializados por prácticamente todos los principales operadores de telecomunicaciones del país: Movistar, Entel, Claro y WOM.  Huawei cuenta con tres centros de datos en el país.
Las empresas chinas también han avanzado significativamente en el sector de la construcción en Chile, incluida la edificación de cinco hospitales en las regiones de O’Higgins y Maule.  Las empresas chinas también han trabajado en las líneas 6 y 7 del Metro de Santiago, el proyecto de tren ligero de 470 millones de dólares entre Santiago y Batuco, y en dos tramos de la Ruta 5 de Chile.  Aun así, como se analiza más adelante, las empresas chinas han enfrentado problemas en una parte importante de estos proyectos.

 

Las redes de la RPC en el gobierno, los negocios, lo militar, el espacio y el mundo académico

Las redes más importantes que la RPC ha cultivado en Chile son, sin duda, las que mantiene con las élites del gobierno y de los negocios que buscan beneficios comerciales o de otro tipo de la relación.  Algunas de las manifestaciones más públicas incluyen el grupo de amistad con la RPC de 40 miembros en el Congreso chileno, encabezado por la diputada del Partido Comunista Karol Cariola.   China parece particularmente interesada en estrechar lazos con el Partido Republicano del presidente Kast, pese a las diferencias ideológicas.  En marzo de 2026, pocos días antes de la investidura del presidente Kast, una delegación de cinco personas de dicho partido viajó a la RPC encabezada por la secretaria general del partido, Ruth Hurtado.
En el ámbito empresarial, la red de la RPC incluye a la pequeña pero bien conectada Cámara Chileno China de Industria y Tecnología (CHICIT), liderada por Juan Esteban Musalem Arach.  También se extiende a las actividades que el principal gremio empresarial de Chile, la SOFOFA, realiza con el embajador chino y otras figuras de la RPC.
En los medios, las redes de la RPC incluyen a Fabián Pizarro, de Radio Cooperativa, y su programa “El Efecto China”, financiado por China Media Group.  También incluyen el viaje de 19 periodistas chilenos, en su mayoría de tendencia izquierdista, en junio-julio de 2026 a un programa en Pekín, Nanjing y Wuxi, China, entre ellos Juan Espinoza de Radio ADN, Catalina Araya y Felipe Ramírez de Radio Universidad de Chile, Hugo Guzmán Rambaldi y Úrsula Fuentes Rivera de El Siglo, y Matías Rojas de El Ciudadano, entre otros.
En materia militar, el gobierno actual parece haber detenido, por ahora, los numerosos acercamientos con China de su predecesor.  La exministra de Defensa izquierdista de Chile, Maya Fernández, viajó a la RPC en septiembre de 2024 para reactivar un acuerdo de cooperación militar de 2013, además de ampliar los intercambios en materia de defensa.  Las empresas chinas de defensa CATIC, NORINCO, CETC y el China Aerospace Planning and Design Group también estuvieron presentes en la emblemática feria militar chilena FIDAE, y una delegación del gobierno chino asistió a la muestra naval chilena Exponaval, en diciembre de 2024.  En junio de 2025, el buque escuela chileno Esmeralda visitó la RPC.
Quizás el símbolo más dramático de la postura receptiva del anterior gobierno de Boric hacia el acercamiento militar con China, y del cambio con el nuevo gobierno de Kast, fue la visita a Chile del buque hospital Silk Road Ark de la Marina del Ejército Popular de Liberación (EPL).  Mientras el gobierno de Boric dejaba el poder, el buque de la Marina del EPL hizo escala en dos puertos chilenos, donde tuvo cierto contacto con autoridades militares chilenas, pero abandonó aguas chilenas el 8 de marzo, apenas tres días antes de la investidura del presidente Kast.
A diferencia de la última FIDAE realizada bajo el gobierno de Boric, en la edición más reciente, celebrada en abril de 2026, apenas un mes después de la investidura del presidente Kast, no estuvo presente ninguna gran empresa china de defensa. De hecho, la RPC estuvo representada por un único robot Unitree, presentado como proyecto de colaboración científica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) de Chile.  En cierta medida, sin embargo, el uso prolongado por parte de Chile de sistemas de defensa estadounidenses nunca ha hecho práctico un cambio hacia equipamiento chino en términos de entrenamiento, mantenimiento o doctrina, y menos aún considerando el impacto que tendría sobre la relación de defensa de Chile con EE. UU.
El gobierno de Kast también parece haber puesto fin a la práctica de sus predecesores de enviar chilenos a instituciones militares de la RPC para entrenamiento, o de recibir delegaciones militares del EPL en Chile.
Durante las celebraciones del Día Nacional del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China, realizadas en embajadas chinas y otros sitios en todo el mundo, Chile limitó su participación a dos subsecretarios de Defensa.
Aun así, persisten algunos vínculos de seguridad entre China y Chile bajo el gobierno de Kast, incluido un grupo de agregados militares chilenos en Pekín que incluye a un representante de la policía de investigaciones de Chile, la PDI.  Recíprocamente, la RPC mantiene dos oficiales de policía en su embajada en Santiago.
En el sector espacial, en abril de 2025 el gobierno chileno anterior de Gabriel Boric detuvo el trabajo de la RPC para construir un observatorio en el desierto de Atacama, en Ventarrones, que habría tenido la capacidad de rastrear satélites estadounidenses.  No obstante, la RPC ha mantenido redes de colaboración con científicos espaciales chilenos desde el establecimiento en 2013 del Centro Conjunto China-Chile de Astronomía (CCJCA) en el Centro Nacional de Observación Astronómica (NAOC) en Pekín, así como la inclusión de Chile en el Centro Sudamericano de Astronomía de la Academia China de Ciencias (CASSACA).  Hoy en día, estas instituciones mantienen una colaboración espacial constante con científicos chilenos de la Universidad de Chile, la Universidad Diego Portales, la Universidad Católica (incluida la Universidad Católica del Norte, que califica a CASSACA de China como “socio estratégico”), así como la Universidad Técnica Federico Santa María, entre otras.  Las colaboraciones públicas incluyen el establecimiento de un centro de datos astronómicos con la participación de Huawei de China y la USM, un proyecto de 2020 sobre agujeros negros y discos protoplanetarios con los científicos de la Universidad Diego Portales Claudio Ricci y Lucas Ceriza.  La colaboración también incluyó una presentación en enero de 2026 en el Observatorio Astronómico de Shanghái a cargo del científico de la Universidad de Chile Marcos Díaz Quejada.
En nombre de la colaboración científica marítima, durante la saliente administración Boric, el buque de investigación chino Tan Suo Yi Hao ingresó a aguas chilenas desde enero hasta marzo de 2026, oficialmente para realizar mapeo submarino de profundidad, generando inquietud por el hecho de que el mapeo de la zona por parte del buque pudiera tener aplicaciones militares para los submarinos chinos en una futura guerra.  El Instituto Milenio de Oceanografía (IMO) de la Universidad de Concepción, socio académico de China, había aceptado sin cuestionamientos la sospechosamente generosa oferta de la RPC de poner a disposición un buque de investigación chino dedicado por completo a la misión, aun cuando el propósito científico oficial beneficiaba principalmente al IMO.  Aumentando aún más las sospechas, el Tan Suo Yi Hao fue acompañado por el buque militar chino Silk Road Ark cuando ambos zarparon de regreso a China, apenas días antes de la investidura del presidente Kast.
Al igual que en otras partes de la región, los Institutos Confucio de Chile son un vehículo clave para conectar a quienes se interesan por la RPC, su idioma y su cultura, con representantes del gobierno chino.  Chile cuenta con 17 de estos centros en todo el país, entre ellos 14 asociados a sedes de la Universidad Santo Tomás.  La sede principal de esta última también alberga a CRICAL, la sede regional de todos los Institutos Confucio de la RPC en América Latina de habla hispana.
Más allá de los centros patrocinados por el gobierno de la RPC, varias universidades chilenas de prestigio mantienen programas centrados en China, entre ellas la Universidad de Chile, la Universidad Católica y la Universidad de Santiago (USACH).  Una de las principales redes que conecta a los académicos especializados en China de estas instituciones con personas de la embajada de la RPC e instituciones chinas como la Academia China de Ciencias Sociales es el Núcleo Milenio ICLAC.
La RPC también es muy activa en su acercamiento con los chilenos a nivel local.  Los viajes de funcionarios locales documentados públicamente en los últimos tiempos se centran en relaciones de ciudades hermanas, como la que existe entre Hefei y Santiago, en la donación de sistemas de seguridad, o en la promoción de inversiones.
En 2021, una delegación del municipio de La Reina recibió una donación de cámaras de seguridad de Dahuapara una preparatoria local de Temuco, el Insuco.  Estudiantes de escuelas del Biobio y La Araucanía viajaron a Shenzhen para participar en una competencia de TIC de Huawei.  Marcelino Carvajal, gobernador de Mejillones, sede del puerto estratégico de Angamos, ha recibido al embajador chino Niu en múltiples ocasiones.
El acuerdo entre China y Chile para eliminar mutuamente el requisito de visa para el traslado de nacionales de un país al otro también ha ampliado el trabajo de la RPC con localidades específicas para recibir turistas chinos en ellas.

 

Los proyectos problemáticos de China en Chile

En el contexto de la sólida relación comercial y las redes interpersonales de Chile con China, es notable el número de proyectos de entidades de la RPC que han enfrentado problemas en Chile.
Aunque la RPC ha comprado desde hace mucho tiempo una parte significativa del cobre y otros minerales de Chile a través de CODELCO, ninguna inversión minera importante propuesta por la RPC ha prosperado en el país.
Una muy publicitada inversión de 2008 de la empresa china Tongling Non-Ferrous Metals, presentada como posiblemente cercana a los 1.000 millones de dólares, se derrumbó cuando cayeron los precios del cobre chileno.  Un proyecto aún mayor, de 2009, de mineral de hierro por parte de Shunde Rixin, posiblemente por hasta 2.200 millones de dólares, se derrumbó de forma similar.
Más recientemente, la automotriz china BYD abandonó los planes de construir una planta de 290 millones de dólares para el procesamiento de litio chileno, y el organismo regulador chileno CORFO terminó cancelando la licencia de BYD para actividades relacionadas con el litio en el país en 2026.
También en el sector del litio, la empresa china Tianqi vendió parte de su participación en el consorcio Sociedad Química y Minera (SQM), como muestra de su descontento cuando esta última aprovechó la exclusión de Tianqi de la junta directiva de SQM, previamente negociada, para pactar un cambio en la estructura corporativa, asociándose con la estatal minera chilena CODELCO pese a las protestas de Tianqi.
En el sector de la construcción, el gobierno chileno retiró a China Railway Road Corporation (CRRC) de su concesión para construir la Línea 7 del Metro de Santiago, después de que la máquina tuneladora de esta última se averiara, provocando un retraso de siete meses en el proyecto que los chinos no actuaron con la celeridad requerida para resolver.
CRRC también incurrió en importantes retrasos al iniciar la segunda fase de 804 millones de dólares de las obras en la Ruta 5 central de Chile, lo que derivó en una disputa legal con CRRC, que reclama 140 millones de dólares en daños y perjuicios por los retrasos y los cambios en los requisitos del proyecto que atribuye al gobierno chileno.
En materia portuaria, aunque los consorcios chinos que incluían a CRRC y a China Harbour Engineering Corporation (CHEC) estaban bien posicionados para ganar una licitación pública para un nuevo puerto de aguas profundas en San Antonio, en julio de 2026 el gobierno chileno decidió reestructurar el proyecto, anulando la licitación en curso e impidiendo, en la práctica, que una empresa china fuera adjudicataria del proyecto.
En el sector espacial, la ya mencionada cancelación del proyecto de radiotelescopio en Ventarrones se debió en parte a que la entidad de la RPC no obtuvo el permiso del Estado chileno, al presumir en cambio que el respaldo de sus socios académicos chilenos, la Universidad Católica del Norte, era suficiente para llevar adelante el proyecto, pese a sus implicancias estratégicas nacionales.

 

El camino a seguir de Chile en la gestión del compromiso y la influencia de la RPC

Mientras Chile gestiona la influencia y otros desafíos que acompañan a su significativo compromiso con China, uno de los instrumentos más útiles para ayudar a mantener la transparencia en dichas interacciones ha sido la ley antilobby del país, que exige incluso a los funcionarios locales registrar la realización de reuniones oficiales, viajes o la aceptación de regalos por parte de los chinos, entre otros….
Otro componente crítico de la gestión chilena de los riesgos del compromiso económico con China es una nueva ley chilena propuesta para revisar de manera transparente y sistemática las inversiones extranjeras.  El proyecto de ley, presentado en marzo de 2026 con el firme respaldo del gobierno de Kast, no bloquearía necesariamente las inversiones chinas, sino que facilitaría la identificación de riesgos asociados a transacciones que involucren sectores y tecnologías estratégicas, incluidos bienes raíces cercanos a instalaciones gubernamentales y datos personales, sin importar el país o el actor cuestionable a tratar.  Contaría, asimismo, con procedimientos para diseñar estrategias adecuadas de mitigación de riesgos, de modo que dichos proyectos puedan proceder si resultan beneficiosos para Chile.
Hasta la fecha, el gobierno de Kast parece haber evitado problemas mayores mientras busca simultáneamente fortalecer las relaciones con Estados Unidos sin dañar sus poderosos intereses económicos en la RPC.  Sin embargo, las redes de influencia de la RPC en los ámbitos político, comercial y de otro tipo, sin duda pueden nublar el juicio de Chile respecto de dónde radica su interés nacional.  La capacidad del gobierno de Kast para seguir gestionando ese camino con eficacia sigue siendo, por tanto, un trabajo en curso.

 

 

R. Evan Ellis es Senior Non-Resident Fellow del Center for Strategic and International Studies (CSIS). Las opiniones expresadas son estrictamente suyas. 

 


Column on Politics and International Relations, August 15, 2026

Commodities, Networks and Problematic Projects – China’s Uneven Advance in Chile

By R. Evan Ellis

 

Introduction

U.S. sanctions against then Chilean Minister of Communications and Transport Juan Carlos Munoz for non-transparent contracting to award a transpacific data cable to a China Mobile-led consortium highlighted strategic sensitivities over activities of the People’s Republic of China (PRC) in Chile.  Indeed, the PRC commercial position in Chile, and the associated influence and networks it has built there are notable, even if on balance the U.S. continues to be a more important investment and services trade partner.  PRC activities include $20 billion in contemplated infrastructure and other projects, as well as PRC purchase of 39% of Chilean exports, mostly copper.
In November 2026, President Kast will travel to China to participate in the Asia Pacific Cooperation Forum (APEC) leaders’ summit in a trip that could include a state visit with China’s President Xi Jinping and the signing of new commitments to advance China-Chile cooperation.
Chinese purchases of Chilean commodities and the promise of future commercial and other benefits has generated strong incentives for some within the pro-U.S. government of Jose Antonio Kast to protect positive relations with China.  Famously, in March 2026, Chile’s Foreign Minister Francis Perez McKenna tweeted two separate but almost identical pictures, subsequently disappeared from the internet, of him shaking hands with the Chinese Ambassador Niu Qingbao, and separately U.S. Ambassador Brandon Judd, suggesting his government’s desire to maintain a “balanced” relationship.  Such “balance,” however, arguably confuses an equivalence of symbolic actions, with Chile’s pursuit of its sovereign national interests through a non-biased, transparent application of its laws and procedures on each individual decision, based on what is in Chile’s long term national interests.  Indeed, the record shows that while the PRC continues to extract large volumes of copper and other strategic minerals out of Chile with little value added, when the country has objectively applied its strong institutions and legal framework, the result has been numerous cancelled, frozen, and problematic Chinese projects.
To his credit, Perez McKenna, after a July 2026 meeting with U.S. Secretary of State Marco Rubio, called the U.S. Chile’s “most important strategic partner,” although his efforts at “balance” had already become a meme.
During the beginning of August, 2026, the author traveled to Santiago, Chile for a series of engagements and conversations with experts on PRC activities in Chile.  This article reflects insights from those conversations and supporting research.

 

China’s Leverage in Imports of Chilean Commodities

The PRC’s most significant commercial relationship with, and source of leverage over Chile is arguably its purchase of the nation’s mining-sector commodities and agricultural products.  In 2025, the PRC purchased approximately 52% of Chile’s copper through the Chilean state firm CODELCO, as well as approximately 67% of its lithium.  In agriculture, approximately 87% of Chilean cherries go to the Chinese market.  The PRC is also the destination of 10% of Chilean wine exports.
As noted previously, the dependence of Chile on the PRC to absorb such a substantial portion of its exports arguably is a key factor in its desire to avoid actions that excessively provoke the PRC, even as the U.S. friendly government of Jose Antonio Kast seeks to court Washington.

 

China’s Advance in the Chilean Digital, Electricity, and Electric Vehicle Sectors

Beyond purchases of Chilean commodities and agricultural products, the sectors in which PRC-based companies have most successfully advanced in the country are arguably electrical connectivity, electrical vehicles, and digital infrastructure.
In electricity, through a series of acquisitions over the past decade, Chinese companies have come to control a significant portion of the electricity infrastrucure in the country.  China State Grid’s acquisition of CGE and Chilquinta give it control of 57% of distribution in Chile.  That is complimented by China Southern Power Industrial Corporation (SPIC) acquisition of a 27% stake in Chile’s Transelec.
PRC-based car companies, led by BYD, account for over ¾ of battery electric vehicles sold in Chile, and 50% of the Chilean hybrid electric vehicle market.  In public transportation, Chile’s Capitol Santiago currently hosts more Chinese electric busses than any city outside of the PRC.  The Chilean city of Copiapó has the distinction of a public transportation fleet 100% comprised of PRC-supplied electric busses.
In the digital sector, although strong U.S. pushback effectively halted the China Mobile consortium’s “China-Chile Express Cable,” PRC-based companies Huawei, ZTE, Honor, Oppo, and Xiaomi smartphones and other equipment dominate the Chilean market, and are carried by virtually all of Chile’s major telecommunications providers, Movistar, Entel, Claro and WOM.  Huawei has three data centers in the country.
PRC-based companies have also made significant progress in Chile’s construction sector including building five hospitals in the O’Higgins and Maule regions.  PRC-based companies have also worked on Lines 6 and 7 of the Santiago Metro, the $470 million Santiago to Batuco light rail project, and two tranches of Chile’s Highway 5.  Still, as discussed later, PRC-based companies have run into problems with a significant portion of these projects.

 

PRC Networks in Government, Business, Military, Space, and other Academia

The most important networks nurtured by the PRC in Chile are arguably with elites in government and business seeking commercial or other benefit from the relationship.  Some of the most public manifestations include the 40-member PRC friendship caucus in Chile’s legislature, led by Communist Party member Karol Cariola.   China appears particularly interested in ties with President Kast’s Republican Party, despite ideological differences.  In March 2026, just days before President Kast’s inauguration, a five person delegation of his Party traveled to the PRC headed by the Party’s General Secretary Ruth Hurtado.
In the business domain, the PRC network includes the small but well-connected China Chile Chamber of Industry and Technology (CHICIT) led by Juan Esteban Musalem Arach.  They also extend to the activities that Chile’s key business council, SOFOFA conducts with the Chinese ambassador and other PRC figures.
In media, PRC networks include Fabian Pizarro of Radio Cooperativo, and his China Media Group financedshow “The China Effect.”  They also include the June-July 2026 trip by 19 mostly left-leaning Chilean journalists to a program in Beijing, Nanjing and Wuxi China, including Juan Espinoza from Radio ADN, Catalina Araya and Felipe Ramirez from University of Chile Radio, Hugo Guzman Rambaldi and Urula Fuentes Rivera from El Siglo, and Matias Rojas from El Ciudadano, among others.
In military affairs, the current government appears to have halted for now the numerous China engagements of its predecessor  Chile’s former leftist defense Minister Maya Fernandez traveled to the PRC in September 2024 to reactivate a 2013 military cooperation agreement, as well as expanding defense exchanges.  PRC-based defense companies CATIC, NORINCO, CETC and China Aerospace Planning and Design Group, were also present at Chile’s signature FIDAE military show, and a Chinese government delegation attended the Chilean navy show Exponaval in December 2024.  In June 2025 Chile’s training ship Esmeraldas visited the PRC.
Perhaps the most dramatic symbol of the welcoming posture of the former Boric administration to military engagement with China, and the change with the new Kast administration was the visit to Chile by the People’s Liberation Army (PLA) Navy hospital ship Silk Road Ark.  As the Boric government left office, the PLA Navy ship made stops at two Chilean ports, where they had some contact with Chilean military officials, yet left Chilean waters on March 8, just three days before President Kast’s inauguration.
By contrast to the last FIDAE held under the Boric administration, in the most recent version held in April 2026, just a month after President Kast’s inauguration, no major PRC defense companies were present. Indeed, the PRC was represented by a single Unitree robot, brought as a science collaboration project by Chile’s Universidad Catolico Santisima Concepcion (UCSC).  To a degree, however, Chile’s longstanding use of U.S. defense systems has never truly made switching to Chinese equipment practical in terms of training, maintenance or doctrine, let alone, its impact on Chile’s defense relationship with the U.S.
The Kast government also appear to have stopped the practice of its predecessors of sending Chileans to PRC military institutions for training or receiving PLA military delegations in Chile.
During the Chinese People’s Liberation Army (PLA) National Day celebrations, held in Chinese embassies and other sites throughout the world, Chile limited its participation to two Subsecretaries of Defense.
Still, some China-Chile security ties persist with the Kast administration, including a group of Chilean military attaches in Beijing that includes a representative of Chile’s investigative police, the PDI.  Reciprocally, the PRC maintains two police officers in its embassy in Santiago.
In the space sector, in April 2025, the prior Chilean government of Gabriel Boric halted PRC work to build an observatory in the Atacama desert at Ventarrones that would have had the capability to track U.S. satellites.  Nonetheless, the PRC has maintained networks for collaboration with Chilean space scientists since the 2013 establishment of the China-Chile Joint Center for Astronomy (CCJCA) at the National Astronomical Observation Center (NAOC) in Beijing, and the related inclusion of Chile in the Chinese Academy of Sciences South American Center for Astronomy (CASSACA).  Today these institutions conduct ongoing space collaboration with Chilean scientists at the University of Chile, Diego Portales University, Catholic University (including the Catholic University of the North which characterizes China’s CASSACA as a “Strategic Partner”), as well as the Federico Santa Maria Technical University, among others.  Public collaborations include establishment of an astronomical data center involving China’s Huawei and USM, 2020 project on black holes and protoplanetary disks with Diego Portales scientists Claudio Ricci and Lucas Ceriza.  Collaboration also included a January 2026 presentation at the Shanghai Astronomical Observatory by University of Chile scientist Marcos Diaz Quejada.
In the name of maritime scientific collaboration, during the outgoing Boric Administration the Chinese research vessel Tan Suo Yi Hao entered Chilean waters from January through March 2026, officially to conduct deep underwater mapping, raising concerns that the ship’s mapping of the region could have military applications for Chinese submarines in a future war.  The Milenio Oceanographic Institute (IMO) of the University of Conception, China’s academic partner, had accepted without question the suspiciously generous PRC offer to make an entire dedicated PRC research vessel available for the mission, even though the official scientific purpose principally benefitted the IMO.  Further adding to suspicions, the Tan Suo Yi Hao was accompanied by China’s military ship, the Silk Road Arc, when both sailed back to China just days before President Kast’s inauguration.
As in other parts of the region, Chile’s Confucius Institutes are a key vehicle for connecting those interested the PRC and its language and culture, with representatives of the Chinese government.  Chile has 17 such facilities throughout the country, including 14 associated with campuses of Saint Tomas University.  The latter’s main campus also hosts CRICAL, the regional headquarters for all PRC Confucius Institutes in Spanish-speaking Latin America.
Beyond PRC government-sponsored centers, multiple leading Chilean universities maintain PRC-focused programs, including the University of Chile, the Catholic University (UC), and the University of Santiago (USACH).  One of the leading networks connecting China focused scholars in these institutions, and persons from the PRC embassy and Chinese institutions such as the China Academy of Social Sciences is the Nucleo Milenio ICLAC.
The PRC is also very active in engaging with Chileans at the local level.  Recent publicly documented trips to local officials center on sister city relationships such as that between Hefei and Santiago, the donation of security systems, or investment promotion.
In 2021, a delegation from the municipality of La Reina received a donation of security cameras from Dahuafor a local Temuco highschool, Insuco.  Students from schools in BioBio and Araucanía traveled to Shenzen to participate in a Huawei ICT competition.  Marcelino Carvajal, the governor of Mejillones, site of the strategic port of Angamos, has received the Chinese ambassador Niu on multiple occasions.
The China-Chile agreement to mutually drop the requirement of visas for the travel of the nationals of each country to the other, has also expanded PRC work with individual localities to receive Chinese tourists there.

 

China’s Problematic Projects in Chile

Within the context of Chile’s strong commercial relationship and people-to-people networks with China, the number of projects involving PRC-based entitiies that have run into problems in Chile is notable.
Although the PRC has long purchased a significant portion of Chile’s copper and other minerals through CODELCO, no major proposed PRC mining investment has prospered in the country.
A much-touted 2008 investment by China’s Tongling Non-Ferrous Metals, represented as possibly reaching $1 billion, collapsed when Chilean copper prices fell.  An even bigger project in 2009 for iron ore by Shunde Rixin, possibly as much as $2.2 billion, similarly collapsed.
More recently, Chinese automaker BYD abandoned plans to build a $290 million plant for processing Chilean lithium, with the Chilean supervisory organization CORFO eventually cancelling BYD’s license for lithium-related activities in the country in 2026.
Also in the lithium sector, the Chinese company Tianqi sold off part of its participation in the Sociedad Quimica de Mineras (SQM) consortium, to show its displeasure when the later took advantage of the previously negotiated exclusion of Tianqi from the SQM board, in order to negotiate a change in corporate structure, partnering with the Chilean state mining organization CODELCO over Tianqi’s protests.
In the construction sector, the Chilean government removed China Railway Road Corporation (CRRC) from its concession to build Line 7 of the Santiago Metro after the latter’s tunneling equipment broke down, causing a 7-month delay in the project which the Chinese did not move with obligatory speed to resolve.
CRRC also incurred significant delays in beginning the $804 million second phase of work on Chile’s central Highway 5, leading to a legal dispute with CRRC seeking $140 million in damages from delays and changes in project requirements it blames on the Chilean government.
In ports, although Chinese consortiums involving CRRC and China Harbour Engineering Corporation (CHEC) were well positioned to win a public bid for a new deepwater port at San Antonio, in July 2026, the Chilean government decided to restructure the project, nullifying the ongoing bid and effectively preventing a Chinese company from being awarded the project.
In the space sector, the previously mentioned cancellation of the radio telescope project at Ventarrones was in part due to the failure of the PRC-based entity to obtain permission from the Chilean state; presuming instead, that the support of their Chilean academic partners, the Catholic University of the North was sufficient to proceed with the project, despite its strategic national implications.

 

Chile’s Path Forward Navigating PRC Engagement and Influence

As Chile manages the influence and other challenges accompanying its significant engagement with China, one of the most useful instruments for helping to maintain transparency over such interactions has been the country’s Anti-Lobby law, which requires even local officials to register the conduct of official meetings, trips or acceptance of gifts from the Chinese, among others….
Another critical component of Chile’s management of the risks of economic engagement with China is a new proposed Chilean law for transparently, systematically reviewing foreign investments.  The legislation, introduced in March 2026 with the strong support of the Kast government, would not inherently block Chinese investments, but rather, would facilitate the identification of risks associated with transactions involving strategic sectors and technologies, including real estate near government installations and personal data, involving any country or questionable actor.  It would correspondingly have procedures for designing appropriate strategies to mitigate risks to allow such projects to proceed if beneficial to Chile.
To date, the Kast government appears to have avoided major problems as it simultaneously seeks to strengthen relations with the United States without damaging its powerful economic interests in the PRC.  PRC influence networks in the political, commercial and other domains, however, arguably can cloud judgement in Chile regarding where national interest lies.  The Kast Administration’s ability to continue to navigate that path effectively thus continues to be a work in progress.

 

 

R. Evan Ellis is Senior Non-Resident Fellow with the Center for Strategic and International Studies (CSIS).  The views expressed herein are strictly his own.