Columna sobre Historia y Relaciones Culturales. 1° de Junio de 2024

La dimensión cultural de las relaciones entre México y China: Breve panorama

Por Juan Pablo Merino

 

Cuando se hace referencia a las relaciones entre México y la República Popular China (RPCh), usualmente los análisis se centran en la dimensión económica y comercial. No obstante, toda relación entre países comprende una gran variedad de dimensiones que la vuelven compleja, y que, dependiendo del interés y la iniciativa respecto a los distintos ejes de la relación por parte de los gobiernos de los países involucrados, pueden nutrir a la relación, o en cambio, conferirle un carácter superficial en el que hay poco margen para una cooperación proactiva en beneficio de ambas partes.
En el caso de las relaciones entre México y la RPCh entendida desde la dimensión cultural, a pesar de la gran distancia geográfica que existe entre ambos países y las múltiples diferencias culturales, hay puntos en común que son rescatados por los gobiernos de dichos países. En ese sentido, se considera que México y China son hogar de civilizaciones milenarias, además de poseer una amplia riqueza cultural. Un ejemplo de la similitud antes mencionada se puede apreciar en las estampillas postales emitidas en 2022 por el Servicio Postal Mexicano para conmemorar los 50 años de relaciones diplomáticas entre estos dos países. En ellas, se pueden apreciar la Pirámide de Kukulkán en Chichen Itzá, Yucatán en México y el Observatorio Dengfeng en la provincia de Henan en China, ambas construcciones reconocidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como patrimonio de la humanidad.
Ahora bien, ¿cómo se iniciaron los intercambios culturales entre México y la RPCh? Los antecedentes de la relación cultural se pueden rastrear hasta las décadas de 1950 y 1960; es decir, antes del establecimiento formal de relaciones diplomáticas. Como bien lo analizan Romer Cornejo e Itzel Martínez en el capítulo dedicado al caso de México en el libro de Romer Cornejo (Coord.) ‘La política cultural de China en América Latina’ (2018), China buscaba mostrarse como la opción socialista ideal para los países del Tercer Mundo, y para ello, su diplomacia cultural se basó en un inicio, en invitar a la RPCh a empresarios, intelectuales, líderes políticos y de opinión, quienes habrían de escribir textos relativos a sus visitas a este país. En el caso de México, las estrategias de la diplomacia cultural china alcanzaron un cierto grado de éxito, pues existieron diversos casos de individuos que redactaron libros sobre sus visitas al país asiático, como el historiador y escritor Fernando Benítez (destacando su libro ‘China a la vista’ de 1953), y el académico, escritor y periodista Juan Miguel de Mora (con sus libros ‘China: el dragón y la estrella’ de 1961, y ‘Pekín: dragón sin estrella’ de 1964).
Lo cierto es que desde México también existieron voces en favor de que hubiera un acercamiento con la RPCh. Entre ellas destacaba la de la médica cirujana, escritora y activista Esther Chapa Tijerina, quien fundó la Sociedad Mexicana de Amistad con China Popular en 1953, y la Sociedad de Amigos de China Popular en 1964. Asimismo, en el ámbito académico, al interior de la entonces sección de Estudios Orientales del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México (COLMEX), iniciaron en 1964 los estudios sobre China.
Sin embargo, los intercambios culturales o de cualquier otro tipo entre México y la RPCh no pudieron tener lugar de forma oficial en las décadas de 1950 y 1960, debido precisamente a que el gobierno mexicano reconocía en aquella época al gobierno nacionalista de la isla de Taiwán como el representante legítimo del pueblo chino. En el ámbito cultural, dichos gobiernos desde 1958 trataron de negociar un convenio cultural bilateral, pero pese a los reiterados intentos en años posteriores, el referido convenio no pudo ver la luz. Fue hasta el 14 de febrero de 1972, que México cambió su reconocimiento diplomático de Taiwán a la RPCh. Consecuentemente, los intercambios culturales entre ambos países tuvieron mucho mayor espacio para desarrollarse. Resalta en ese sentido, el Programa Especial para la Enseñanza del Español a Estudiantes de la República Popular China promovido por la Secretaría de Educación Pública, pero desarrollado por El Colegio de México (COLMEX) en las décadas de 1970 y 1980.
El año de 1978 merece una atención particular en este breve panorama de las relaciones culturales, debido a que, por una parte, en ese año, los gobiernos de la RPCh y de México, establecieron la Comisión Mixta Chino-Mexicana para la Cooperación Cultural y Educacional. Por otro lado, en dicho año, se impulsó en China el proceso de reforma y apertura. Para llevar a cabo tales reformas y China pudiera modernizarse y desarrollarse económicamente, era importante que la RPCh contara con un ambiente internacional favorable, por lo que necesitaba ser vista en el exterior como un país que estaba en pro de la paz y la cooperación; alineándose entonces su política cultural a dichos objetivos. Particularmente a partir de la década de 1990, China comenzó a desarrollar una política cultural cada vez más estructurada, con una serie de mecanismos institucionales que le permitieran irse consolidando. En ese sentido, a partir de la mencionada década, al interior del país el gobierno buscó promover las ‘industrias culturales’, además del establecimiento de ‘clústers culturales’ y la clasificación de estos últimos.
Aunado a lo anterior, la política cultural de la RPCh estuvo encaminada a promover una imagen positiva de China. Para ello, el gobierno se dio a la tarea de impulsar el acercamiento a la cultura china y al aprendizaje del idioma chino mandarín al mundo. Un medio para lograr dicho objetivo fue el establecimiento de los Institutos Confucio en varios países, pues en dichos institutos no sólo se enseña el idioma, sino que también se realizan actividades para promover la cultura china. Este proyecto fue iniciado en el 2004, pero comenzó a concretarse en México con la fundación del primer Instituto Confucio en el país (y en América Latina) en la Ciudad de México en 2006. A la fecha, existen 6 Institutos Confucio en México.
La promoción de una imagen positiva de China en México, no ha estado exenta de retos vinculados entre otras cosas, con la relación entre estos dos países en el ámbito comercial. No obstante, la RPCh como el actor más proactivo de la relación bilateral con México, sigue dando pasos firmes para difundir su cultura en el país en consonancia con sus propios intereses y objetivos bien definidos. Muestra de ello son las múltiples exposiciones, conciertos, presentaciones artísticas y eventos culturales promovidos cada año principalmente por la Embajada de la RPCh y el Centro Cultural de China en México. Finalmente, en tiempos más recientes, destaca la iniciativa desde México por nombrar en 2023 al sitio histórico de ‘La Chinesca’ (en el municipio mexicano de Mexicali) como ‘Barrio Mágico’. Además del posible impacto de la reanudación en el 2024 de los vuelos directos entre México y China (específicamente entre la ciudad china de Shenzhen y la Ciudad de México) en el dinamismo en los intercambios culturales y en otras dimensiones de la relación bilateral entre México y China.

 

Juan Pablo Merino es Maestro en Estudios de Asia y África con Especialidad en China por El Colegio de México (COLMEX) e integrante de REDCAEM.