Columna sobre Geopolítica y Geoestrategia, 15 de Abril de 2026
China y la gobernanza de minerales críticos en América Latina
Por Giselle Ana Sanabria
La transición energética global ha reconfigurado la centralidad de determinados recursos estratégicos, particularmente los minerales críticos como el litio, el cobre, el níquel y el niobio. En este marco, América Latina emerge como una región clave debido a la magnitud de sus reservas, posicionándose como un eslabón fundamental en las cadenas globales de suministro asociadas a la descarbonización. Paralelamente, China se ha consolidado como el principal actor inversor y comercial en este sector, contribuyendo a la configuración de un patrón de relacionamiento que sugiere la emergencia de un régimen internacional predominantemente informal. De acuerdo con Bloomberg Línea (2026), países como Argentina, Chile y Perú concentran una parte sustantiva de estas inversiones, consolidando el rol estratégico de la región en la arquitectura energética global.
Desde una perspectiva empírica, el informe de Minería y Desarrollo (2026) registra 48 activos mineros controlados por capital chino en 12 países latinoamericanos. Argentina encabeza el listado con 12 proyectos, seguida por Brasil (11) y Perú (8). En el caso argentino, empresas como Ganfeng Lithium y Zijin Mining participan activamente en proyectos ubicados en Catamarca, Jujuy y Salta, mientras que Shandong Gold mantiene presencia en iniciativas como Veladero y La Ortiga. En Brasil, la estrategia se orienta hacia la diversificación de minerales estratégicos, con especial énfasis en el niobio y los fosfatos, destacándose la participación en CBMM (Araxá), actor dominante a nivel global en la producción de niobio. En Perú, la centralidad del cobre se expresa en proyectos de gran escala como Las Bambas y Toromocho. En conjunto, diversos análisis periodísticos coinciden en que esta presencia responde a una estrategia estructural de largo plazo, más que a dinámicas coyunturales.
Desde el punto de vista teórico, el enfoque de los regímenes internacionales ofrece un marco analítico adecuado para interpretar estas dinámicas. Krasner (1983) define los regímenes internacionales como conjuntos de principios, normas, reglas y procedimientos que estructuran las expectativas de los actores en un área determinada. Keohane (1984) sostiene que estos regímenes reducen la incertidumbre y los costos de transacción, facilitando la cooperación en contextos de interdependencia compleja. A su vez, Young (1999) amplía esta noción al distinguir entre regímenes formales e informales, subrayando el rol de las prácticas reiteradas y las expectativas compartidas en la configuración de órdenes de gobernanza.
Aplicado al caso de los minerales críticos, se observa la emergencia de un régimen internacional de carácter informal en el cual China ocupa una posición central en la estructuración de las reglas de interacción. Este régimen no se encuentra institucionalizado en términos jurídicos formales, sino que se articula a partir de flujos de inversión extranjera directa, financiamiento de infraestructura y acuerdos de suministro de largo plazo. Estas prácticas contribuyen a estabilizar patrones de acceso, extracción y comercialización de recursos estratégicos, configurando una forma de interdependencia estructurada.
En este contexto, los países latinoamericanos no solo participan de estas dinámicas, sino que también contribuyen a su reproducción, aunque en condiciones de marcada asimetría. Las reglas del sistema no se derivan de un marco multilateral formalizado, sino de acuerdos bilaterales y arreglos económicos sostenidos en el tiempo. Como resultado, la región se consolida principalmente como proveedora de materias primas críticas, con una participación aún limitada en segmentos de mayor valor agregado de la cadena de transición energética.
En esta misma línea, casos recientes en la región permiten observar cómo estas dinámicas de interdependencia se manifiestan también en los eslabones menos visibles de las cadenas productivas. Un ejemplo significativo es la advertencia de Codelco (Corporación Nacional del Cobre de Chile) sobre la creciente dependencia de ácido sulfúrico proveniente de China —insumo clave para la producción de cobre—, lo que expone vulnerabilidades estructurales en el abastecimiento de insumos estratégicos. En un contexto internacional marcado por un mercado ya tensionado —en parte debido a la guerra en Medio Oriente, el cierre del estrecho de Estrecho de Ormuz y la escasez de azufre—, este insumo adquiere una relevancia crítica, no solo para la actividad minera sino también para la producción de fertilizantes. Este tipo de situaciones pone de relieve que la inserción de los países de América Latina en las cadenas globales de valor no solo implica la exportación de recursos naturales, sino también una creciente dependencia de insumos, financiamiento y tecnología. En términos de interdependencia asimétrica, estas tensiones evidencian cómo los márgenes de autonomía pueden verse condicionados no solo por el control de los recursos, sino también por el acceso a los procesos y materiales necesarios para su explotación, reforzando así una lógica geoeconómica donde la seguridad de suministro se convierte en un componente central del poder.
El denominado “triángulo del litio” compuesto por Argentina, Bolivia y Chile, concentra más del 50 % de las reservas mundiales, mientras que Perú mantiene su posición como principal productor cuprífero y Brasil avanza en la explotación del niobio, insumo clave para aleaciones de alta resistencia. Este patrón de inserción evidencia que la estrategia china no se limita al aseguramiento de insumos primarios, sino que apunta al posicionamiento en nodos estratégicos de las cadenas globales de valor.
Las oportunidades asociadas a este escenario incluyen el acceso a financiamiento en un contexto de restricción de capital occidental, la posibilidad de desarrollar capacidades industriales locales (particularmente en etapas de procesamiento y refinamiento) y la estabilidad derivada de contratos de suministro de largo plazo. Sin embargo, estos beneficios coexisten con riesgos significativos, entre ellos la consolidación de dependencias estructurales, la intensificación de tensiones geopolíticas con Estados Unidos y la Unión Europea, y los impactos socioambientales derivados de la expansión extractiva, especialmente en relación con el uso del agua y los conflictos territoriales.
En este marco, la cuestión de la soberanía adquiere relevancia analítica central. La capacidad de los Estados latinoamericanos para ejercer control efectivo sobre sus recursos naturales o, alternativamente, su dependencia del capital extranjero para su explotación constituye un eje crítico del debate contemporáneo. Organismos internacionales como la CEPAL han señalado la necesidad de que la región aproveche esta coyuntura para impulsar estrategias de desarrollo productivo sostenible que eviten la reproducción de patrones históricos de especialización primaria-exportadora.
En suma, la creciente presencia china en América Latina puede interpretarse como parte de la configuración de un régimen internacional informal de minerales críticos, en el cual las reglas de acceso, inversión y distribución están fuertemente determinadas por capacidades financieras y demandas tecnológicas. La región enfrenta, en este sentido, un dilema estructural entre la consolidación de su rol como exportadora de recursos primarios o la construcción de capacidades industriales propias en sectores estratégicos de la transición energética.
En perspectiva, la tendencia indica una profundización del involucramiento chino en el sector, consolidando un entramado de prácticas que refuerza la lógica de un régimen internacional no institucionalizado. La teoría de los regímenes internacionales permite comprender que este proceso trasciende los acuerdos bilaterales individuales y configura una arquitectura global de gobernanza de recursos estratégicos. América Latina ocupa en ella una posición central, aunque caracterizada por asimetrías persistentes. El interrogante que permanece abierto es si la región podrá transformar esta coyuntura en una estrategia de desarrollo autónomo o si consolidará su inserción en un esquema de dependencia estructural.
Referencias:
Bloomberg Línea. (2026). Los países de América Latina donde China concentra más inversiones mineras. 25 de marzo. En: https://www.bloomberglinea.com/economia/los-paises-de-america-latina-donde-china-concentra-mas-inversiones-mineras/
Keohane, R. O. (1984). After hegemony: Cooperation and discord in the world political economy. Princeton University Press.
Krasner, S. D. (Ed.). (1983). International regimes. Cornell University Press.
Minería y Desarrollo. (2026). Un informe destaca el poderío minero de China en Latinoamérica con Argentina a la cabeza. 17 de marzo. En: https://www.mineriaydesarrollo.com/noticias/2026/03/17/23745-un-informe-destaca-el-poderio-minero-de-china-en-latinoamerica-con-argentina-a-la-cabeza
Young, O. R. (1999). Governance in world affairs. Cornell University Press.