Nuestra América, Estados Unidos y China. Transición geopolítica del sistema mundial

 
Reseña por Dr. (c) Freider Santana Lescaille, Vicerrector Primero, Universidad de Oriente, Cuba. Profesor Titular de Derecho Internacional Público, Vicepresidente de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional (UNJC). Integrante de REDCAEM. 12.05.2026.

 

El libro Nuestra América, Estados Unidos y China. Transición geopolítica del sistema mundial constituye una contribución colectiva en el campo de los estudios sobre las relaciones entre China y América Latina y el Caribe. Coordinado por Gabriel Merino y Leandro Morgenfeld, el volumen reúne a investigadores de la región vinculados a los Grupos de Trabajo de CLACSO sobre Estados Unidos y China, y ofrece una perspectiva crítica y situada sobre la actual configuración del sistema internacional.
Desde el comienzo, el libro adopta una posición epistemológica y política que lo distingue de buena parte de la literatura dominante sobre la rivalidad entre las dos grandes potencias. Los coordinadores sostienen que la región no debe ser comprendida únicamente como objeto de disputa entre Washington y Beijing, sino también como un actor con capacidad de formular estrategias propias. Esta mirada “nuestroamericana” atraviesa el volumen y constituye uno de sus aportes centrales.
La obra desarrolla una tesis analítica de conjunto: desde hace al menos dos décadas se observa una transición hegemónica global que ha ingresado en una fase de conflicto creciente, caracterizada como “guerra mundial híbrida y fragmentada”. Este concepto, desarrollado por Gabriel Merino en el capítulo inaugural, busca superar la noción de “nueva Guerra Fría”, al considerar la fuerte interdependencia económica del sistema internacional, la multiplicidad de frentes de disputa (comercial, tecnológico, informativo y militar) y la ausencia de bloques cerrados como los de la Guerra Fría histórica.
Frente a enfoques centrados principalmente en las grandes potencias, el libro propone analizar la transición geopolítica desde el Sur Global y, en particular, desde América Latina. En la introducción, Merino y Morgenfeld plantean que este proceso puede ser interpretado también como una reconfiguración que abre márgenes de mayor autonomía para los países periféricos, aunque en un contexto de fuertes tensiones estructurales.
Uno de los aportes del libro es la articulación entre análisis globales y estudios de caso regionales y sectoriales. La obra se organiza en tres bloques: el primero aborda marcos geopolíticos generales; el segundo analiza experiencias nacionales y subregionales (CARICOM, Colombia y Argentina); y el tercero se concentra en áreas estratégicas como tecnología, infraestructura, militarización, litio y semiconductores. Esta estructura permite una aproximación integral a la disputa sino-estadounidense y a sus efectos en la región.
El capítulo de Gabriel Merino introduce el concepto de “guerra mundial híbrida” para dar cuenta de la combinación de dimensiones militares, tecnológicas, financieras e informacionales en la competencia global, con referencias a conflictos como Ucrania, Taiwán y Medio Oriente, así como a la disputa tecnológica entre Estados Unidos y China. Por su parte, Atilio Boron reconstruye el ascenso chino y analiza las tensiones que enfrenta América Latina entre la persistencia de la influencia estadounidense y la creciente presencia económica de China. Claudio Katz, a su vez, caracteriza a la región como un espacio de disputa por recursos estratégicos y discute los desafíos de construir mayores márgenes de autonomía frente a ambos polos de poder.
La segunda parte del libro aporta estudios empíricos relevantes. El análisis de Jaime Zuluaga Nieto sobre Colombia examina las tensiones entre la alianza histórica con Estados Unidos y el creciente vínculo con China durante el gobierno de Gustavo Petro. El capítulo de Leandro Morgenfeld sobre Argentina aborda las complejas relaciones triangulares con Washington y Beijing, especialmente en materia financiera, de infraestructura y cooperación económica. El estudio sobre CARICOM y el Caribe muestra cómo los pequeños Estados de la región combinan restricciones estructurales con oportunidades de vinculación internacional diversificada.
La tercera sección introduce discusiones especialmente significativas sobre la dimensión tecnológica y productiva de la disputa global. Los capítulos dedicados a 5G, semiconductores, infraestructura y litio permiten observar que la competencia entre China y Estados Unidos trasciende el comercio tradicional. El análisis sobre la exclusión de Huawei de redes 5G en América Latina, así como el estudio sobre la geopolítica de los semiconductores, evidencian la centralidad de las tecnologías avanzadas en la configuración del poder global. El capítulo sobre el litio en el “triángulo del litio” (Argentina, Bolivia y Chile) destaca, además, el papel estratégico de los recursos naturales en la transición energética.
Entre los aportes teóricos del volumen se destacan la noción de “guerra mundial híbrida” como herramienta analítica para comprender la interconexión de distintos tipos de conflicto; la idea de “empate catastrófico” para describir una situación de disputa prolongada sin resolución hegemónica clara; el concepto de “disuasión integrada” para analizar estrategias de contención hacia China en América Latina; y los estudios sobre cadenas tecnológicas y recursos estratégicos en el marco de la transición energética y digital.
En términos generales, el libro dialoga críticamente con tres grandes corrientes interpretativas. En primer lugar, se distancia de enfoques reduccionistas que explican la relación sino-latinoamericana únicamente en términos comerciales o financieros. En segundo lugar, cuestiona lecturas que equiparan a China con una potencia imperial tradicional, al señalar diferencias en sus formas de expansión. En tercer lugar, discute narrativas que reproducen de manera acrítica caracterizaciones ideológicas de China sin matices analíticos suficientes.
Otro aspecto destacable es la claridad expositiva. A pesar de la complejidad de los temas abordados —hegemonía, multipolaridad, guerra híbrida, cadenas globales de valor y transición tecnológica— la mayoría de los capítulos logra un equilibrio entre rigor académico y accesibilidad, lo que amplía su alcance potencial más allá del ámbito estrictamente académico.
En síntesis, el libro constituye un aporte para el análisis de las transformaciones contemporáneas del sistema internacional desde América Latina. Su principal contribución radica en problematizar el lugar de la región en un escenario global en reconfiguración, marcado por mayores niveles de competencia y por la apertura —aunque limitada— de espacios de autonomía. Por su amplitud temática, se trata de una obra que contribuye al estudio de las relaciones entre China, Estados Unidos y América Latina en el contexto actual.