Columna sobre Medio Ambiente y Sustentabilidad, 1° de Marzo de 2026
China y América Latina en la encrucijada del debate ambiental global
Por Juan Cruz Margueliche
Pensar hoy la relación entre China, América Latina y el medio ambiente exige algo más que una enumeración de acuerdos, inversiones o conflictos coyunturales. Supone, ante todo, revisar los marcos conceptuales desde los cuales se define qué se entiende por “crisis del medio ambiente” y quiénes detentan el poder de nombrarla, gestionarla y, en última instancia, instrumentalizarla. En este sentido, la geopolítica ambiental se presenta como un prisma analítico central para comprender cómo el cambio climático, la transición energética y la disputa por los recursos naturales reconfiguran el orden internacional y sitúan a América Latina en una posición estratégica, aunque también vulnerable.
Debates conceptuales sobre el medio ambiente
Hablar de medio ambiente no constituye un ejercicio neutral. Implica adoptar una posición frente a debates epistemológicos y políticos que atraviesan la manera en que las sociedades modernas se conciben a sí mismas en relación con la naturaleza. Como advierte Bruno Latour, lo que suele denominarse “crisis climática” no remite a un episodio transitorio, sino a una mutación profunda y duradera del régimen planetario. En este nuevo escenario, la clásica distinción entre naturaleza y cultura pierde capacidad explicativa: humanos y no humanos (tecnologías, instituciones, objetos, infraestructuras) conforman redes híbridas en las que todos producen efectos. Desde esta perspectiva, la cuestión del medio ambiente deja de ser un problema externo a la sociedad para convertirse en un componente constitutivo de su organización política y social.
Una crítica complementaria es desarrollada por Tim Ingold, quien cuestiona la noción dominante de “medio ambiente global” promovida por la tecnociencia y los tomadores de decisiones. Según este autor, dicha perspectiva sitúa a los seres humanos como observadores externos del mundo que habitan, transformándolos en exhabitants más que en inhabitants. La consecuencia política de esta mirada radica en la primacía de soluciones tecnocráticas y globales que tienden a invisibilizar las experiencias, saberes y prácticas de las comunidades locales, muchas de las cuales padecen de manera directa y cotidiana los efectos del cambio climático.
La crisis del medio ambiente y la geopolítica del poder
Ambos enfoques convergen en un punto central: la crisis del medio ambiente obliga a repensar las escalas de intervención y los actores legitimados para decidir. No resulta casual que en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se haya enfatizado la necesidad de ampliar la participación social, incorporando a pueblos originarios, movimientos sociales y territorios históricamente afectados. Sin embargo, esta apertura discursiva convive con profundas asimetrías de poder que se manifiestan con claridad en el plano internacional.
En este marco adquiere relevancia el concepto de geopolítica ambiental. Desde una perspectiva crítica, esta noción permite comprender que la crisis ecológica global no solo redefine prioridades de política pública, sino que también reorganiza jerarquías, alianzas y mecanismos de control territorial. El discurso ambiental dominante, construido en gran medida desde el Norte Global, tiende a presentar la crisis como un fenómeno antropogénico generalizado, originado en la Revolución Industrial y agravado por el crecimiento demográfico del Sur Global. Esta narrativa desplaza responsabilidades históricas y legitima nuevas formas de intervención sobre los territorios periféricos.
América Latina ante la disputa ambiental global
Desde América Latina, diversas corrientes críticas cuestionan esta interpretación. La crisis del medio ambiente no habría comenzado en el siglo XVIII, sino con la expansión del capitalismo europeo desde el siglo XV, cuyo impulso de acumulación ilimitada resultó intrínsecamente depredador, tanto de la naturaleza como de las condiciones de vida de amplios sectores sociales. Bajo esta lógica, la geopolítica ambiental del poder busca garantizar que los recursos estratégicos y los ecosistemas clave permanezcan disponibles para las necesidades de seguridad y competitividad de las potencias centrales. Cuando los Estados periféricos intentan ejercer soberanía, por ejemplo, mediante la nacionalización de recursos, dichos bienes pasan a ser “conservados” en nombre de una supuesta protección del medio ambiente que, en los hechos, restringe su uso en beneficio de las sociedades locales.
China, civilización ecológica y liderazgo climático
En este escenario emerge con fuerza China. La relación del gigante asiático con el medio ambiente no puede reducirse a una evaluación de emisiones, inversiones o proyectos extractivos en el exterior. China ha desarrollado un marco conceptual propio, sintetizado en la noción de “civilización ecológica”, incorporada progresivamente a su estrategia de desarrollo y a su proyección internacional. Desde las primeras políticas de protección ambiental hasta el énfasis en el desarrollo sostenible y, más recientemente, en la armonía entre sociedad y naturaleza, Beijing busca construir una imagen de liderazgo climático que contrasta con el repliegue ambiental de otras potencias.
Este posicionamiento se refuerza mediante la defensa del principio de “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, que subraya las desigualdades históricas y las distintas capacidades de los Estados para afrontar la crisis del medio ambiente. En la Asamblea General de la ONU de 2025, Xi Jinping anunció compromisos significativos de reducción de emisiones y expansión de energías renovables, consolidando la pretensión china de erigirse en una referencia moral en la lucha climática. Más allá de su impacto ambiental concreto, este giro posee un claro significado geopolítico: la sostenibilidad se transforma en un nuevo vector de poder e influencia global.
Escenarios para América Latina entre China y Estados Unidos
Para América Latina, esta dinámica encierra oportunidades y riesgos. Por un lado, la creciente demanda china de recursos naturales (minerales estratégicos, alimentos y energía) refuerza el papel histórico de la región como proveedora de materias primas. Por otro, la oferta de financiamiento e infraestructura asociada a iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda abre márgenes de maniobra frente a un Estados Unidos que, especialmente bajo gobiernos de orientación nacionalista, ha tendido a replegarse del multilateralismo ambiental y a reafirmar su influencia hemisférica.
La tensión entre ambas potencias sitúa a América Latina ante tres escenarios posibles. El primero, quizá el más deseable, remite a la construcción de una agenda regional autónoma capaz de articular desarrollo económico, justicia ambiental y soberanía sobre los recursos. Ello implicaría repensar la regionalización no como una inserción subordinada en los mercados globales, sino como un proyecto político endógeno y solidario que evite la fragmentación y la competencia interna.
El segundo escenario es el que, en gran medida, se observa en la actualidad: una región condicionada por presiones externas, intervenciones directas o indirectas y la reactivación de doctrinas de tutela geopolítica. En este contexto, la agenda del medio ambiente puede operar como un nuevo lenguaje legitimador de injerencias que limitan la capacidad de decisión de los Estados latinoamericanos.
El tercer escenario refiere a la profundización del vínculo con China. En este caso, la clave no radica en aceptar o rechazar dicha presencia de manera acrítica, sino en la capacidad de negociar términos que eviten la reprimarización y la conformación de enclaves extractivos. La infraestructura, la tecnología y la cooperación energética podrían convertirse en palancas de desarrollo si se articulan con políticas nacionales y regionales orientadas a la diversificación productiva y la participación social.
Reflexiones finales: medio ambiente, poder y autonomía
En última instancia, la disputa por los recursos naturales y los ecosistemas estratégicos, como la Amazonía, pone de manifiesto que la crisis del medio ambiente es también una crisis de poder. Los procesos de expulsión de comunidades, la mercantilización de la naturaleza y la profundización de las desigualdades no constituyen efectos colaterales, sino rasgos estructurales del capitalismo contemporáneo. Frente a ello, la defensa del medio ambiente en América Latina no puede disociarse de la defensa de la soberanía, la democracia y los derechos sociales.
Diversos enfoques críticos coinciden en señalar que el sistema internacional transita desde un orden liberal hacia uno crecientemente iliberal, en el que el interés nacional vuelve a primar sobre los consensos globales. En este contexto, conceptos promovidos por China (como la “comunidad de destino compartido”) desafían las narrativas occidentales y obligan a examinar la coherencia entre discurso y práctica. Para América Latina, el desafío consiste en no quedar atrapada entre potencias, sino en transformar la geopolítica ambiental en un campo de acción propio, capaz de articular justicia climática, desarrollo y autonomía en un planeta en transformación.
Referencias:
Cortizas, L., & Margueliche, J. (2021). China en la agenda ambiental: Entre el liderazgo internacional y el cambio climático. En G. E. Merino, L. M. Regueiro Bello, & W. T. Iglesias (Coords.), Transiciones del Siglo XXI y China: China y perspectivas post pandemia IV (pp. 25–30). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO. https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/libros/pm.5532/pm.5532.pdf
Estenssoro, F., & Vásquez Bustamante, J. P. (2022). La esencia de la geopolítica ambiental de EE. UU. y sus aliados del norte global. En F. Estenssoro & J. P. Vásquez Bustamante (Coords.), La geopolítica ambiental de Estados Unidos y sus aliados del norte global. Implicancias para América Latina. Buenos Aires: CLACSO.
Ingold, T. (2012). Ambientes para la vida: Conversaciones sobre humanidad, conocimiento y antropología. Montevideo: Editorial Trilce.
Latour, B. (2008). Reensamblar lo social. Una introducción a la teoría del actor-red. Buenos Aires: Editorial Manantial.
Margueliche, J. (2024). Palabras clave de China: La civilización ecológica. Revista Relaciones Internacionales, 33(67). https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.18645/pr.18645.pdf
Juan Cruz Margueliche es profesor en el Centro de Investigaciones Geográficas (CIG) del Instituto de Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), y también forma parte del Centro de Estudios Chinos (CeChino) del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) de la misma universidad. Es integrante de la Red China y América Latina: Enfoques Multidisciplinarios (REDCAEM).