Columna especial con motivo del día de la Mujer. 8 de marzo de 2023

Mujeres extraordinarias: Vientos de cambio en China 

Por Lorena Marchant
Con evidentes obstáculos para formar parte esencial en el poder político, China observa cómo las mujeres se integran al mundo empresarial cómo un potente espacio de conquista. Aunque en las últimas décadas China ha experimentado uno de los cambios socioeconómicos más trascendentales y vertiginosos a nivel mundial, eso no es posible de explicar solo desde una dimensión política. Si bien en el país se respira lo que Mao -fundador de la República Popular China en 1949- resumió en la célebre frase “Las mujeres sostienen la mitad del cielo”, en la práctica el sistema no ha hecho más que excluirlas de la vida cívica.
Esa aguda contradicción entre el discurso y la práctica se expresa en la escasa representación femenina en altos cargos políticos y, en general, en el servicio público. El año 2022 jubiló la viceprimera ministra Sun Chunlan a los 71 años, quien ostentaba ser la única mujer integrante del Politburó del Partido Comunista de China (PCCH). Ninguna mujer ha sido llamada a integrar la máxima cúpula política del gobierno, ni tampoco ha llegado a ocupar el sillón presidencial.
Sun Chunlan -llamada la “dama de hierro” y reconocida por la revista Time dentro de las cien mujeres más poderosas- contaba con un currículum lo suficientemente sólido como para haber superado la tradicional discriminación de la cúpula de poder político chino. Pero que ella no haya llegado más arriba en su carrera ¿fue sólo por discriminación de género o porque sus méritos no fueron suficientes? ¿acaso no es China un país que para evitar la corrupción y estimular la sana competitividad promueve la meritocracia?. Los obstáculos institucionales que enfrenta la mujer para acceder a un cargo de poder son evidentes, dado que al escaso número femenino en el gobierno hay que sumar el tipo de tareas que se les asignan: administración de agendas de salud, propaganda, educación y temas “sociales”. A los hombres, en cambio, se les encomiendan responsabilidades claramente más estratégicas como industria, economía, tecnología, defensa y seguridad.
Por tanto, mientras el status quo político, la exclusión y la discriminación que ha recibido la mujer en China, impulsa la irrupción femenina en otras áreas como la económica. A menor participación y representación de la mujer en política, es claramente creciente su desempeño en la esfera privada: la mujer china se ha ido abriendo camino muy potentemente en los negocios, deportes, moda y cultura. Al respecto, conocido es el caso de Wu Yajun, una de las mujeres más ricas de China, fundadora de Longfor Properties, llamada la “reina china de la inmobiliaria” y en la actualidad está rankeada por Forbes, Bloomberg y Hurum, junto con un grupo importante de otras mujeres chinas extraordinarias, como Chen Lihua del grupo inmobiliario Fu Wah; Zhang Yin de Nine Dragons Paper; Fan Hongwei de Hengli Chemical Fibre; y Yang Huiyan de Country Garden, actualmente la mujer más rica de China.
Destacable es que la mayoría de las historias de vida de estas mujeres tienen un denominador común, se forjaron con mucho esfuerzo dado por su orígenes humildes y se “hicieron a sí mismas”, como es el caso de Dong Mingzhu, la presidenta de Gree Electric Appliances, reconocida por ser la mayor empresa fabricante de equipos de aire acondicionado de China. Ella afirma que comenzó trabajando como vendedora con un sueldo que le permitía sobrevivir y que no ha tomado ni un día de vacaciones durante 26 años. Otra mujer que Forbes también destaca es Yan Lan, cofundadora y presidenta de Sun Media Group y de Sun Culture Foundation.
Liu Yang fue la primera astronauta china (taikonauta) en viajar al espacio el año 2012. Sin duda, un hito extraordinario para cualquier mujer, pero también es posible considerarlo como parte de un plan propagandístico del gobierno al considerar a Yang como la “primera heroína espacial”, para contrarrestar las críticas generalizadas referentes a que el sistema discrimina a la mujer.
El gobierno de Xi Jinping ha declarado que el rol femenino es el motor del crecimiento, desarrollo económico y progreso social del país. Esta afirmación es totalmente razonable y verdadera, en primer lugar porque la mujer representa a la mitad de la población del país y cumple un rol fundamental en asegurar tres aspectos claves para China: la tasa de natalidad, el recambio poblacional y la población económicamente activa. Esto último de gran trascendencia, ya que se trata de un tema que preocupa a la autoridad política que ha observado un descenso sostenido de los nacimientos en los últimos años.
Sin embargo el rol de la mujer va mucho mas allá de su potencial reproductor y la evidencia de ello son todos los ejemplos de mujeres exitosas ya mencionados. A pesar de las dificultades, limitaciones y desafíos que el sistema les ha impuesto, aun así las mujeres han salido adelante con pleno éxito en los negocios, empresas, en todos los rubros económicos y ámbitos humanos. No es novedad en la historia de las naciones, que sectores sociales excluidos y marginados han alcanzado el poder económico para luego conquistar el poder político y -con ello- alcanzar la igualdad y sistemas más justos y dignos.
Los datos llevan a pensar con certeza que los vientos de cambio impulsados por las mujeres -y que se avecinan sí o sí en China- van a llegar por esta dirección y van a conquistar un sistema más justo y digno para la sociedad en su conjunto.

 

Lorena Marchant es Magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.