Columna sobre Género, 15 de diciembre de 2019

Mujer china migrante: maternidades a distancia

Por Ximena Alba Villalever

“Pienso en ti todos los días, pero tú ¿todavía te acuerdas que yo soy tu mamá?”, estas fueron las palabras que una madre escribió en el muro de su WeChat, la red social más popular en China. Ella se encuentra en México, pero las palabras tenían que resonar hasta Toisan, en la provincia de Guangdong, en China. Iban dirigidas a su hijo para el día de su cumpleaños, aunque éste en realidad no sabe leer: apenas cumplió tres años. Han pasado dos años desde que se vieron por última vez, y así como muchas otras mujeres chinas que viven en México y que dejaron a sus familias en sus lugares de origen, ella anhela el día en que pueda volver a vivir al lado de su hijo.

Dejar a la familia atrás es uno de los obstáculos más difíciles para cualquier persona migrante, y es también una de las paradojas más fuertes del contexto migratorio: se deja todo por darle lo mejor a su familia, particularmente a sus hijos, pero para ello, en muchas ocasiones, primero los tienen que dejar a ellos. Dentro de los procesos migratorios chinos hacia México, así como a varios países de América Latina, el dejar a los hijos a cargo de los abuelos en China, o el enviarlos a China a vivir con los abuelos al llegar a una cierta edad, ha sido una práctica común en las últimas décadas. Esto se debe a razones muy diversas que dependen de las condiciones económicas de los y las migrantes y de sus redes familiares tanto en China como en sus lugares de asentamiento. La educación de los niños es otro factor importante para tomar esta decisión; en muchas ocasiones los padres desean que sus hijos e hijas crezcan con una educación similar a la que ellos recibieron, que aprendan su lengua y sus costumbres. Por otro lado, en años recientes la migración de mujeres que viajan solas para trabajar ha ido en aumento. En estos casos resulta todavía más difícil para ellas el hacerse cargo de sus hijos al mismo tiempo que trabajan, por lo que dejarlos a cargo de los padres y de los abuelos en China se convierte en una necesidad. Como menciona Lina Song en su post Mujer, trabajo y cuidado de los hijos: dilemas en la China actual http://chinayamericalatina.com/mujer-trabajo-y-cuidado-de-los-hijos-dilemas-en-la-china-actual/, dejar a los hijos a cargo de los abuelos es una práctica común que responde a la estructura social china. Sin embargo, cuando esta práctica se entrelaza con la migración, sus implicaciones pueden ser mucho más profundas para la familia y para su organización.

Tradicionalmente, la migración china hacia México se había caracterizado por la importante presencia de hombres, generalmente jóvenes. En algunas ocasiones, este primer paso era seguido por un proceso de reunificación familiar, en el que las esposas e hijos alcanzaban a los hombres en los lugares en los que se asentaban. En años recientes hemos observado un proceso de feminización de esta migración que responde a las desigualdades estructurales en las que han sido posicionadas las mujeres en China. En la Ciudad de México, por ejemplo, vemos cada vez más mujeres que viajan por su cuenta y que, después de algún tiempo, son alcanzadas por sus esposos. Sin embargo, en este proceso de reunificación familiar hay una diferencia fundamental: los hijos permanecen en China. Este cambio se debe principalmente al hecho que son las mujeres quienes están al mando del negocio familiar, y por lo tanto no pueden cuidar de sus niños de la forma que desearían hacerlo. De esta forma, las estructuras familiares dentro de la migración han dado un vuelco y se han invertido. Los abuelos y los padres se convierten en los cuidadores principales de los hijos mientras van creciendo. Las mujeres conservan un rol esencial como proveedoras, mandando constantes remesas para mantener no sólo a los hijos sino también a los abuelos, pero bajo estas circunstancias deben ajustar sus expectativas de maternidad y de la creación de una familia a sus experiencias vividas a distancia.

A través de la migración, y a través de la forma en la que han reformulado sus roles y sus relaciones dentro de la familia, las experiencias de estas madres y las relaciones que construyen con sus hijos e hijas a distancia también conllevan formas de empoderamiento. Las mujeres reformulan la importancia de sus roles como madres y fortalecen sus lazos íntimos y sus relaciones dentro de sus familias al realzar sus roles como proveedoras económicas. Todos o casi todos los aspectos de las vidas de estas mujeres que son madres y migrantes giran en torno a sus hijos e hijas y a las oportunidades que buscan darles. En sus imaginarios, mientras mejores sean sus niveles de integración económica en la localidad en la que se asentaron, más pronto serán capaces de vivir la maternidad en su sentido normativo. Así, luchan cada día por poder regresar a China, sabiendo que esa lucha implica la construcción de un negocio rentable en México, y por ende sabiendo que por el momento no podrán regresar a su país de origen. Las transformaciones en las vidas de las mujeres y la forma en la que ellas y sus familias se reajustan constantemente a sus nuevas condiciones son una arista más a considerarse sobre las nuevas estrategias de sobreviviencia que deben desarrollar personas que han sido relegadas de los sistemas económicos hegemónicos.

Ximena Alba Villalever es Doctora en Antropología de la Universidad Libre de Berlín y post-doctorante en el proyecto Entre Espacios de la misma Universidad. Es especialista en procesos migratorios desde China hacia América y Europa.