Columna de Género, 15 de junio de 2019

Emprender en Chile: perspectivas de una empresaria china

Por Lijuan Wang y Lorena Marchant

Según cifras de Instituto Nacional de Estadísticas (INE 2016), del total de emprendedores existentes en nuestro país, un 38% corresponde a mujeres, es decir, un número que bordea las 800.000 personas. De este porcentaje, según el Global Entrepeneurship Monitor (GEM), sólo un 7,1% son empresarias establecidas, con más de 42 meses de operación y/o empresa establecida en funcionamiento. Si analizamos las cifras, podemos dar cuenta de que el porcentaje de mujeres que son emprendedoras es menos de la mitad respecto del total, y más reducido aún el número de empresarias establecidas. Las cifras reflejan que para la mujer, emprender y llegar a ser empresaria es una opción que implica diversos desafíos y dificultades, que requiere gran cantidad de esfuerzo, trabajo duro, constancia y mucha tolerancia a la frustración.

En mi caso como mujer china, he debido superar barreras extras, dado mi impronta cultural. Mis primeros desafíos tuvieron que ver con el idioma, la adaptación al medio y el choque cultural. Paradójicamente, aprendí más rápido cómo administrar un negocio, que a hablar español, ya que al poco tiempo de que mi familia y yo llegáramos a Chile, establecimos un restaurant de comida china en el norte del país, en la ciudad de Antofagasta; allí paulatinamente fui aprendiendo sobre el manejo de un negocio. A pesar de que la falta de conocimiento de los códigos culturales y las costumbres locales, jugó muchas veces en mi contra, y que de vez en cuando era recelosamente observada, ya sea por mis rasgos o por la ignorancia de la gente sobre mis raíces culturales, con el tiempo, ser una “ciudadana bicultural” me favoreció, porque me permitió transitar entre China y Chile cómodamente, generando beneficios y ventajas para mis negocios, en particular en el área de la importación de bienes.

Sin embargo, y a pesar de que en la actualidad, en Chile hay un ambiente mucho más propicio para emprender y se reconoce el aporte positivo del ingreso de la mujer al mercado del trabajo, y en el caso específico de las emprendedoras, en la contribución a la generación de empleo, todavía sigue siendo una preocupación poder compatibilizar los diferentes roles femeninos. ¿No estamos acaso las mujeres expuestas a mayores desafíos y obstáculos para emprender?, pienso que como sociedad no hemos avanzado lo suficiente. Personalmente, el éxito económico y profesional presento un dilema para mi vida familiar y experimenté momentos complejos que tuve que sobrellevar sin la contención familiar, ni la comprensión social.

En China, el dinero es el símbolo del éxito. Existe una conciencia generalizada de que para obtenerlo hay que trabajar duro. El éxito es fruto del trabajo diario, esfuerzo y sacrificio constante y perseverante y estoy segura de que el acervo cultural chino fue una herramienta clave que me permitió salir adelante. Sin embargo, mi ritmo de trabajo al «trabajar como chino», frase típica utilizada en Chile para referirse a quienes trabajan mucho, me trajo algunos inconvenientes para administrar al personal que trabajaba conmigo. Me di cuenta de que no estaba lo suficientemente preparada y no contaba con las herramientas necesarias para enfrentar este reto.

Mi respuesta a la mayor parte de los desafíos que debí enfrentar en mi camino para convertirme en empresaria llegó cuando tomé la decisión de volver a la universidad e ingresar a estudiar Derecho. Ello porque me percaté de que uno de los grandes problemas para el emprendedor chino eran, por una parte, la falta de formación profesional y la ausencia de redes de apoyo formales y por otra parte, la escasa comprensión del medio social nacional. Creo que es imprescindible contar con redes de confianza que hablen mi idioma y que manejen los mismos códigos culturales; por estas razones decidí crear un blog de asesoría legal que, a través de un trabajo altruista, pueda ofrecer ayuda y orientación jurídica gratuita para que mis connacionales residentes en Chile, puedan emprender e integrarse mejor.

Lijan Wang es Empresaria y Lorena Marchant es Magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.