Columna sobre Geopolítica y Geoestrategia, 2 de marzo de 2020

COVID-19 y posibles repercusiones en las economías de América Latina

Por Jorge López Arévalo

Desde su crisis de 2008-2009 la economía mundial exhibe bajas tasas de crecimiento, con una media anual para el periodo 2010 al 2018 de 2.8% y un PIB per cápita de 1.6% . Sin embargo, América Latina y el Caribe experimentaron una tasa de crecimiento más baja en el mismo periodo, de 1.2% en su PIB y apenas 0.13% en su PIB per cápita. Estados Unidos, la Unión Europea y China ralentizaron su crecimiento en el mismo periodo. En el caso de la economía mundial, una serie de estimaciones indica una ralentización en 2020 y de China se estima una tasa de crecimiento del 4.9% (OCDE, 2020), la más baja desde 1989-1990, cuando su economía creció apenas 3.9% . Desde el 7 de enero de 2020 las autoridades dieron a conocer que se había descubierto un nuevo virus de la familia de los coronavirus, que la OMS denominó Covid-19, se origino en Wuhan y se ha diseminado por 80 países a principios de 2020 (incluyendo Japón, Corea, Estados Unidos de América, Alemania, Brasil y México entre otros). En el caso de la ciudad de Wuhan, se ha paralizado la economía y se prevé fuertes afectaciones para China, la cual ya experimentaba una desaceleración.

De acuerdo con la OCDE el impacto adverso en la confianza, los mercados financieros, el sector de turismo y la interrupción del suministro por las cadenas globales de valor, contribuyen a estimar a la baja las perspectivas económicas del G20 en 2020, especialmente considera fuerte el impacto por estar más interconectadas a China las economías de Japón, Corea y Australia (OCDE, 2020). Todavía no se puede prever la temporalidad de los efectos, pero en el corto plazo son graves, sobre todo por lo que señala la OCDE y porque el origen del virus ha sido China, que ha resentido los efectos de una posible nueva pandemia, con efectos múltiples, pero en particular en las cadenas globales de valor que incluyen de forma importante el área del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (hoy Tratado México, Estados Unidos y Canadá-TMEC), siendo un importante socio comercial y actor clave en las cadenas de suministro, como se ha mostrado en muchos artículos, así como para las economías de Sudamérica donde China se ha convertido en el principal socio comercial, por ejemplo para Chile (32.4% de sus exportaciones y 23.8% de sus importaciones a 2019), Brasil (28% de sus exportaciones a 2019), Perú (27.6% de sus exportaciones y 23.3% de sus importaciones) y Uruguay (20% de sus exportaciones y el 18.9% de sus importaciones).

Es decir, si la economía china se contrae, importará menos materias primas, lo que venden los países de América Latina, y los de Sudamérica serán los más afectados, pues tienen una importante dependencia del mercado chino, porque en todos ellos es el principal socio comercial, mercados en donde los chinos han desplazado a Estados Unidos y Europa. En el caso de otros países de Sudamérica como Bolivia, funciona más como proveedor que como cliente, pues el país asiático no figura entre sus principales mercados de exportación, pero sí de los primeros en las importaciones. Puede ser que dadas las características de menor dependencia de China sea menos afectada por la desaceleración de su economía. Por el contrario, países como Argentina y Colombia dependen menos de la demanda china (con exportaciones de 11% a 2019) y en México menos del 2% de sus exportaciones se dirigen a China.

Con base en la OCDE (2020), si bien el epicentro del brote del Covid-19 fue en la provincia de Hubei (específicamente la ciudad de Wuhan), que representa alrededor del 4.5% de la producción de China, los efectos han sido rápidamente difuminados por todas las regiones del país, que impulsa esfuerzos por controlar la propagación del virus y conduce a restricciones de gran alcance en el transporte de pasajeros, la movilidad laboral y las horas trabajadas. Los indicadores disponibles para febrero apuntan a disminuciones significativas en la actividad económica dentro de China, y los signos tentativos de una mejora leve hacia finales de mes hacen poco probable que sea lo suficientemente rápida como para evitar un bajo nivel de producción en el primer trimestre de 2020 (proyectándose como menor que en el cuarto de 2019). La OCDE también indica que las reducciones de la producción en China se han sentido rápidamente por las empresas de todo el mundo, dado el papel clave de este país en las cadenas de suministro mundiales como productoras de bienes intermedios, particularmente en computadoras, electrónica, productos farmacéuticos y equipo de transporte, y como fuente principal de demanda para muchos productos. Se puede suplir las interrupciones mediante el uso de inventarios, pero los niveles son bajos por la fabricación justo a tiempo.

De acuerdo con la OCDE, una de las principales afectaciones de China provendrá de la interrupción de la cadena de suministros en determinadas industrias en la cuales es un importante jugador global y participa de manera importante en la exportación de bienes intermedios. En relación con este tipo de afectación, de interrumpir las cadenas globales de valor por el lado de las exportaciones, las consecuencias serán asimétricas para América Latina, dado que para algunos países de la región su comercio con China es básicamente interindustrial, pero para los que le suministran commodities y tienen una exposición de comercio directo con ese país sí será importante, en especial para los que suministran cobre, aluminio, níquel, zinc, caucho natural y petróleo crudo para industrias en las cuales China juega un rol clave en el mercado global.

Referencia: OCDE (2020). “Coronavirus: The world economy at risk”. Evaluación económica provisional. 2 de marzo. En: https://www.oecd-ilibrary.org/docserver/7969896b-en.pdf?expires=1583210929&id=id&accname=guest&checksum=11C7B340B3A626607835ACB91B7C9938 (Consultado 02/03/2020).

Jorge López Arévalo es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad de Santiago de Compostela, Economista de la UNAM y Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas.