Columna de Geopolítica y Geoestrategia, 1 de marzo de 2018

China, Latinoamérica y el “factor Trump”

Por Sergio Cesarin

El “factor Trump”: ¿modifica la estrategia de China en Latinoamérica?, no en su esencia y vectores estructurales. ¿Por qué?, veamos algunos factores a considerar. La llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos coincide con el inicio de un nuevo ciclo político regional sesgado hacia el abandono de predominantes perfiles de liderazgo carismático y/o neo populistas y un consiguiente giro – más o menos moderado – hacia coaliciones gobernantes de derecha o centro derecha que favorecen un diálogo más estrecho con Washington. En segundo lugar, Trump encuentra una China bien posicionada en la región exitosa en el logro de objetivos geopolíticos gracias a convergentes acciones político-diplomáticas, económicas y culturales. Una China que aprovechó el “vacío diplomático” dejado por Washington para afianzar vínculos con gobiernos locales, apoyar a sus empresas en la búsqueda de negocios, y apelar al multilateralismo latinoamericano como plataforma para construir una imagen como contra poder ante la “ausencia” estadounidense, recursos de poder aplicados expandir su poder e influencia en América Latina y el Caribe.

China ha consolidado posiciones geopolíticas en Cuba, y Venezuela prácticamente es un protectorado sino–ruso; su influencia regional creció mediante asignaciones crediticias, una activa diplomacia presidencial y sigue siendo el comercio un poderoso factor para la aceptabilidad de una agenda propuesta por China antes que sugerencias y preferencias emitidas por Estados Unidos. De esta forma, la región sigue siendo considerada un tablero parte del juego competitivo global China-Estados Unidos en el que Washington desea modificar la correlación de fuerzas, pero la irreversibilidad de estos procesos es de dudosa ocurrencia.

No obstante existen matices a considerar por parte de Washington. La “buena sintonía” política con gobiernos afines en concordancia con críticas sobre lo hecho con y por China en la región, abren una “ventana de oportunidad” para el redespliegue del poder e influencia estadounidense en la región. Asimismo, las aristas de una estrategia de neo contención estadounidense – mentalidad de guerra fría dirían los estrategas chinos – respecto de la expansión del poderío chino a nivel regional tiene expresiones muy concretas.

Como parte de estas maniobras políticas del Presidente Trump para intentar “estrechar lazos con la región”, una semana después de finalizada la segunda reunión ministerial de CELAC-China, envió a su Secretario de Estado Rex Tillerson de gira por cinco países de América Latina y el Caribe (México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica). Antes de su viaje, Tillerson sostuvo en un discurso en la Universidad de Texas: “…Hoy China se está estableciendo en América Latina. Está usando el poder económico para llevar a la región bajo su órbita, la pregunta es a qué precio (…) América Latina no necesita nuevos poderes imperiales que sólo buscan beneficiar a su propia gente”, agregando que el modelo de desarrollo de China “…no tiene que ser el futuro del hemisferio”, un mensaje entre líneas podría ser que con el poder imperial de Estados Unidos en la región basta. De todas formas muestra una postura tardía por parte de un Estados Unidos que basó su conducta regional en la intrascendencia estratégica de América Latina y el Caribe como réplicas extemporáneas de la Doctrina Monroe.

Ante tal postura el Ministerio de Relaciones Exteriores de China reaccionó y por medio de un comunicado indico que la cooperación entre China y América Latina se basa en intereses comunes y necesidades mutuas: “…Lo que ha dicho Estados Unidos es totalmente contrario a la verdad y muestra falta de respeto a la gran cantidad de países de América Latina”. El Gobierno chino fustigó los comentarios esbozados por Tillerson, quien alertó del avance de “predadores” como China y Rusia en América Latina. La vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hua Chunying indico que: “…Lo que Estados Unidos dijo va completamente contra la verdad y muestra una falta de respeto contra el gran número de países latinoamericanos”, agregando que la cooperación con la región está basada en la igualdad, reciprocidad e inclusión.

Sin embargo, China es de forma creciente (e irreversible para Estados Unidos) cada vez más prioritaria como poder económico global y mercado para las economías latinoamericanas y más aún ante la postura proteccionista estadounidense; la adhesión china a principios sobre libre comercio, sostén del multilateralismo y el desdén del republicano hacia México, revalorizan la “opción China” como socio regional clave para América Latina y el Caribe. En el caso de naciones con mayor vinculación económica con China, la llegada de Trump al poder y sus ansias proteccionistas no han hecho más que reforzar la pertinencia de optar por estrategias asociativas mediante sendos Tratados de Libre Comercio como los casos de Chile, Perú y Costa Rica, alentar la consolidación de la Alianza del Pacífico y promover la firma de acuerdos de libre comercio transpacíficos como el TPP–11. En el caso específico de la Argentina, los cambios de contexto hemisférico y regional han provocado ajustes en política exterior y prioridades económicas internacionales, antes focalizadas hacia China tratando de reconstruir vínculos con el Mercosur, Europa y Japón.

Sergio Cesarin es Coordinador del Centro de Estudios sobre Asia del Pacífico e India (CEAPI) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) en Argentina, e integrante de REDCAEM.

Columna compacta en Revista América Economía, Asia Link: https://asialink.americaeconomia.com/columna/china-latinoamerica-y-el-factor-trump