Columna de Género, 15 de septiembre de 2019

Apertura a nuevos diálogos y enfoques en el feminismo chino

Por Samantha Montiel

Analizar particularmente el desarrollo del feminismo en China, implica observar las características específicas que lo diferencian de otros movimientos feministas internacionales; específicamente de los desarrollados en Occidente. Como primera característica se reconoce su especial conexión con la ideología socialista, ya que desde sus inicios formales, los movimientos de defensa de los derechos de las mujeres estuvieron influidos por sucesos como la Revolución de 1911 y el movimiento del Cuatro de Mayo. Como segunda característica se señala que con el establecimiento de la República Popular China (RPCh) en 1949, el movimiento feminista se relacionó y apoyó directamente la estructura gubernamental; debido a que en el mismo año se instauró la «All China`s Women Federation» (ACWF), organismo gubernamental que se encarga de colaborar con el gobierno chino para concretar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres. De igual forma la agenda de género que dicha Federación establece, está directamente relacionada a las políticas y objetivos previamente establecidos por el Partido Comunista Chino, con lo cual se reconoce la constitución de una línea oficial del feminismo en China.

Finalmente se resalta como particularidad el hecho de que las mujeres chinas consideraban al feminismo como un producto occidental y eurocéntrico, que además de ser burgués resulta ineficiente para garantizar la separación de las mujeres del capitalismo y del patriarcado; de igual forma estiman que este ignora completamente su contexto como mujeres chinas y por lo tanto no puede ofrecer estrategias eficaces para concretar la igualdad entre hombres y mujeres. Incluso en la actualidad dicha idea persiste y la opinión sobre el feminismo por parte de las expertas chinas y expertos chinos, generalmente es variada, dado que hay quienes lo ven como entidad monolítica y quienes encuentran diversidad en sus planteamientos. Dentro de China el feminismo puede ser rechazado tanto por ser considerado imperialista, hegemónico, burgués, capitalista o neoliberal;  no obstante su aplicación dentro del territorio especialmente es empleada para la distinción de la categoría de género en el discurso sobre la feminidad y los roles sociales.  

La ACWF se resalta por ser la organización de mujeres más grande de China, la única aún existente, fundada antes de la década de 1980. Aunque esta ha concretado avances institucionales y legales para las mujeres chinas en comparación con otros organismos feministas alrededor del mundo, posee aún muchos retos relacionados con la transformación sociopolítica necesaria para llegar a un cambio real en las estructuras sociales, que garantice y salvaguarde la libertad y derechos de las mujeres. Esta línea oficial del feminismo chino es criticada ampliamente por muchas feministas dentro de su país, ya que consideran que al estar vinculada a la estructura gubernamental, ignora los temas más apremiantes para las mujeres chinas. Gran parte de las feministas locales demandan la creación de nuevos espacios de diálogo y retroalimentación con esta línea oficial del feminismo, tanto al interior como al exterior del país, ya que consideran que la agenda de género se limita a tópicos que no integran por completo las necesidades y visión de las mujeres chinas que no forman parte de la Federación; de igual forma sugieren que la apertura al dialogo entre la ACWF y otros enfoques del feminismo chino, fortalecería a la Federación dentro de su territorio nacional y le brindarían más relevancia a nivel internacional.

Resulta necesario que tanto las mujeres chinas como sus instituciones, fomenten las condiciones para desarrollar diálogos en el interior y hacia el exterior, que desarrollen y enriquezcan sus perspectivas sobre el feminismo, sobre todo con la llegada de la cuarta ola del feminismo, donde desde el 2000 se identifica una nueva forma reivindicativa de movilizaciones, en la cual tanto a nivel nacional e internacional, surge un llamado a masivas manifestaciones e intervenciones en las calles; que a partir del 2012 posicionarón a las redes sociales como el medio más efectivo para convocar. Durante la última década se observó que los movimientos feministas alrededor del mundo han ganado popularidad y fuerza, países como España, Estados Unidos, Argentina, Corea del Sur, Brasil y México entre otros, son muestras de como los avances y alcances que brinda la tecnología, así como el poder de organización y convocatoria entre las mujeres, han brindado un nuevo aire a los movimientos por los derechos de las mujeres.

Por su parte China no ha sido la excepción, distintos movimientos por los derechos de las mujeres se han visibilizado en los últimos años, gracias a las nuevas tecnologías de comunicación que facilitan la interconexión social entre personas en todo el mundo, es posible observar en tiempo real los diversos movimientos feministas a nivel internacional, y así ver tanto sus avances como sus retos.  El panorama actual muestra que la tendencia a las movilizaciones feministas masivas a futuro  incrementaran en fuerza, constancia y alcances, así como en su poder mediático. En el lapso de las últimas décadas, las feministas chinas se han mantenido firmes en la búsqueda de su propio camino hacia la liberación y la autodeterminación; durante los siglos XX y comienzos del XXI, las mujeres chinas concretaron mejoras en materia de igualdad, no obstante al igual que en el resto del mundo, aún tienen un largo camino por recorrer para asegurar la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, así como generar grandes aportes a la construcción de una memoria histórica y colectiva de las mujeres.  

Samantha Montiel es Docente e Investigadora en la Universidad de Oriente Campus Puebla en México.